CLARIN.- Era una lucha tras otra: conseguir comida como para pasar el día; sacar monedas de donde no las tenía para poder pagar pinturas y telas; problemas con Inmigraciones acerca de mi visa; la enfermedad… Muchos vidrios de mi estudio estaban rotos. Mi cama era una puerta vieja que alguien había dejado tirada en la calle, y tenía una sola sábana. Mi loft estaba en un edificio de oficinas en la zona comercial, entonces las estufas se apagaban a las 6 de la tarde. Nueva York está casi tan al norte como la isla Sakhalin, y en ese departamento me helaba hasta los huesos, desarrollando dolor en mi abdomen. No podía dormir, me levantaba de noche y pintaba. No tenía otra forma de enfrentar el frío y el hambre que la de empujarme a mí misma dentro de una escalada de trabajo cada vez más intensa.” Así relata Yayoi Kusama –probablemente en este momento una de las artistas más increíblemente famosas y ricas del mundo, recientemente contratada para diseñar, a sus 84 años, para la marca Louis Vuitton–, sus comienzos como pintora inmigrante japonesa en los Estados Unidos, en La red infinita , su apasionante autobiografía (accesible sólo en inglés y aún no distribuida en nuestro país). Era el final de la década del 50 y principios de los 60. El hippismo, la psicodelia, el amor libre, las drogas, el feminismo, el pacifismo, los nuevos reclamos por los derechos civiles, en fin, toda una fuerte contracultura, era el movimiento al que los jóvenes norteamericanos comenzaban a adherirse cada vez en mayores cantidades. Hay que imaginarse, entonces, a una artista de 27 años, recién llegada a Nueva York, salida de Matsumoto, un pueblo japonés tradicional, perteneciente a una familia estricta y conservadora, aterrizando –casi sin dinero– en la gran ciudad. No era una mujer cualquiera: arrastraba un historial familiar de dolor y terror, y las lógicas secuelas que nunca pudo –a pesar de su tremenda inteligencia– sanar: las de la enfermedad emocional y mental. Sepamos, también, que Yayoi venía de un Japón post Pearl Harbor, post bombas atómicas sobre Hiroshima y Nagasaki, post Segunda Guerra Mundial: después de 1941 allí sufrieron muertes horrorosas y severas privaciones, entre otras gravísimas consecuencias.
06 julio, 2013
El pintor se encuentra con el investigador Francisco Ayala en la UIMP de Santander y hablan de arte y ciencia y de la crisis en la que está sumida la sociedad.
EL PAIS.- “La ciencia es la que nos va a salvar, si no lo impide el dinero”. El que habla es el pintor Antonio López, situado, moderadora de por medio, al lado del biólogo y Francisco Ayala, en la sala Paraninfo de laUniversidad Internacional Menéndez Pelayo, en Santander. El artista, premio Príncipe de Asturias de las Artes, y el investigador, reconocido con el galardón Templeton, han sentado esta mañana al arte y a la ciencia en la misma mesa para debatir su papel en la crisis en el encuentro Economía creativa y el valor de las ideas. López tiene claro cuál es nuestra esperanza. Sostiene que si dejamos que los científicos nos cojan de la mano, “y no los políticos ni los banqueros”, podremos salir del agujero. En cambio, opina que el arte ha tocado fondo: “Está en manos del dinero y tiene todos los fallos de una sociedad prepotente y caprichosa que ha perdido el norte”.
El artista quiere creer que la ciencia no está manipulada, como en su opinión sí lo está el arte. “Quiero pensar que la ciencia avanza para mejorar el camino del hombre”. Según su visión, la función del arte es “acompañar” al ser humano hacia su destino, no cambiarlo; mientras que la ciencia sí tiene esa capacidad. “El hombre piensa que puede mejorar su técnica artística, pero no es así, no ha ganado con el tiempo, solo ha evolucionado”. ¿Y por qué piensa el maestro que no se puede mejorar? Pues porque el arte no es más que el reflejo del alma de las personas y el alma humana no es mejorable, siempre ha sido la misma, explica. Su misión, añade, no es más que contar lo que le está pasando al hombre, “decir la verdad”.
| El pintor Antonio López (derecha), y el científico Francisco Ayala, en el encuentro 'Economía creativa y el valor de las ideas', en Santander. / ESTEBAN COBO (EFE) |
El investigador Francisco Ayala, que es un experto precisamente en la evolución del hombre, escucha atentamente las palabras del artista y se muestra de acuerdo en parte. Menciona concretamente una exposición que se inauguró esta semana en la capital cántabra sobre el arte en la época de Altamira para argumentar que los hombres que vivían hace miles de años utilizaban las mismas técnicas pictóricas que las modernas. Sin embargo, sí cree que el arte tiene una función: “transmitir un mensaje”.
17 marzo, 2013
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| © Santiago Pol (R. B. de Venezuela) |
Tenemos un asunto mal resuelto de aceptación, difusión y reconocimiento internacional de nuestros trabajos, ideas y profesionalismo. Nuestro conformismo en relación a ello está atado a nuestra manera de actuar y pensar, y ha sido cultivado, desde los tiempos de la colonización religiosa y política de nuestros territorios, con la “culpa cristiana” pasando de generación en generación. Además, sufrimos la tradicional falta de oportunidades que los medios del Primer Mundo insisten en no concedernos. No hay espacio en las noticias internacionales para nada que no sean nuestras tragedias o escándalos. Allí sí podemos vernos publicados, casi siempre de manera concienzudamente errónea o exagerada.
| Fabian Muñoz Díaz (Cuba) |
Las denominaciones “países del Primer Mundo” y “países del Tercer Mundo” siempre me parecieron definiciones estereotipadas y creadas por los propios países del Primer Mundo, para autovalorarse, algo que hacen muy bien. Veamos: No existen “países del Segundo Mundo”, pues se salta directamente del Primer Mundo al Tercer Mundo, sin escalas. Este padrón bastante inferior de jerarquía con que fuimos clasificados les da a ellos la euforia inmediata de la superioridad: “¡Somos incontestablemente el Primer Mundo!” Para que este concepto quede claro, el mismo criterio de definición, y consecuentemente de interiorización,sucede con el término “sexo frágil”, comúnmente aplicado a las mujeres. Es evidente que éste no fue una expresión creada por una mujer, sino por un hombre.
Toda mujer sabe la fuerza y la dureza que se necesita para ser, justamente, una mujer. Cualquier “ser frágil”
| Jorge Alderete (México) |
sucumbiría en minutos a las exigencias de ese cargo, por pequeña que fuesen tales exigencias: una tensión
premenstrual, una menstruación en sí, la necesidad de una visita regular al ginecólogo, un asedio masculino casi siempre desagradable e intermitente al caminar en las calles, para no citar los cuidados, incomodidades y medidas necesarias para embarazo o un parto. O sea, ningún hombre aguantaría ni siquiera por cinco minutos la incomodidad de la simple y biológica menstruación. Conscientes de la fuerza de la mujer, los hombres introdujeron el “sexo frágil” para, precisamente, disminuir y menospreciar a sus pares femeninos y darse, a sí mismos, la falsa impresión de superioridad.
El ARTE, caminar sobre arena movediza.Una cosa es el arte, y otra cosa es la parafernalia que lo rodea.
El arte es una vía de conocimiento sobre el mundo, mi condición como ser humano y la de otros. ARTE es Investigación a través de lenguajes no verbales y verbales donde el proceso es fundamental: el camino
MODELOS DE EXISTENCIA
El modelo de existencia que he ido formando no es el de un artista en una torre de cristal que desarrolla un estilo que se repite al infinito y cuyas obras van directo del taller a la galería lo que conduce a caer en el espiral de confort el cual a su vez conduce a la espiral de la violencia. Mientras más se tiene más se quiere, hasta llegar a creer que el fin justifica los medios. Pienso que lo importante es la relación entre ética y estética.
Estar rodeada de mis obras me permite continuar la reflexión sobre ellas, algunas han partido de la revisión de otras, realizadas veinte años antes, y han generado propuestas nuevas. A veces tomo prestado un objeto de mi producción anterior, lo reciclo y lo incorporo a una de mis acciones corporales o performances, me es posible hacer algo así porque tengo esos objetos a la mano.
EL MERCANTILISMO EN EL ARTE. El artista y el museo.
Detesto que mis obras sean vistas por el espectador con cifras en su cabeza, porque su intención es generar una reflexión en los otros. Cuido de no contaminar mis neuronas con temas que me aleja de la reflexión sobre el arte y la vida, pues solo conducen hacia la distorsión de las búsquedas propuestas.
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14 marzo, 2013
Al fingir su propio fallecimiento, un artista español ha puesto en evidencia una de las grandes verdades de nuestro tiempo: una vez entras a Facebook no hay salida. Ni siquiera con la muerte.
| Omar Jerez, artista español. Foto: Cortesía de Ehrior Sanabria |
Debo confesar que jamás he leído un artículo sobre tecnología pero este no es uno de ellos. Esto va mucho más lejos. El pasado 13 de abril del 2012 Omar Jerez, un artista español, fingió su muerte. Un amigo suyo lo anunció en Facebook (FB). Ese fue el modo por el cual yo me enteré. En aquel momento, todavía no sabía que ese cabrón lo había organizado todo, bajo pena de perjurio, pero antes de que su madre se enterara, en la red cientos de usuarios ya lo sabían.
Pero esto no se trata de Facebook sino de morir en él. ¿Se puede morir en Facebook? ¿Cómo sucede? Cuando damos de baja una cuenta ésta sigue activa pero no visible. Es imposible escapar, es imposible desaparecer de FB. Cuando creamos una cuenta, paso previo al anterior, no leemos la letra pequeña. En el caso de FB, es difícil encontrarla, y si uno la encuentra, los cientos de términos que se anuncian le obligan a suscribir cada uno de ellos. Se debe firmar sin estar de acuerdo, si no, la cuenta no se crea.
Omar Jerez, al fingir su muerte, además de perder unos cuantos amigos ha demostrado la naturaleza de Facebook. Ha manifestado el absoluto dominio que esta red social ejerce sobre nosotros. Una vez que entras, no puedes salir. ‘Llevo tiempo observando que Facebook es la nueva anfetamina moderna que mata la realidad para crear estados de ficción y disimular nuestras miserias’, afirmó Jerez escondido en su casa.
10 marzo, 2013
Ulises Figueroa (Mexico, 1977). El artista reflexiona sobre las nociones de la representación, lo natural y lo artificial, desde una perspectiva que contempla el carácter lúdico de las investigaciones científicas y una mirada crítica a la forma de relacionarnos con el medio ambiente, es que, a diferencia de las representaciones científicas que exhibe un museo de historia natural, el artista muestra al reino animal en proceso de desintegración y en estado de catástrofe.. Los materiales utilizados son, en su mayoría, objetos encontrados en el espacio público, incluyendo osamentas de perros y gatos. También trabaja con materiales de desecho, desperdicio y basura, elementos que hacen referencia a una relación problemática del hombre con la naturaleza, por lo que las piezas no están exentas de un comentario personal hacia la situación actual de la naturaleza y el medio ambiente.
La obra del artista es escultura contemporánea que recurre a objetos encontrados y ensambles a partir de los mismos. La obra, también hace notar el ciclo natural de la vida y las cosas, el desgaste como un proceso natural, principio y fin.
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Shintaro Ohata es un artista japonés conocido por su estilo característico: esculturas puestas enfrente de pinturas para crear muestras artísticas en dos y tres dimensiones. Las pinturas de este artista japonés nos brindan paisajes de la vida cotidiana, transformados para parecer escenas de una película.
Shintaro nació en Hiroshima en 1975 y siempre ha tenido una gran habilidad para capturar la luz del mundo en sus pinturas, con movimientos muy calculados de ésta misma. Combina 2D y 3D creando un conjunto único capaz de captar escenas de la vida cotidiana de una manera cinematográfica. En palabras de Ohata, “cada escenario común en nuestra vida diaria, como la salida del sol, la belleza de un atardecer o un camino pavimentado con asfalto brillante en una noche lluviosa, se convierte en algo insustituible; pensamos que no seríamos capaces de ver más, voy a crear obras para captar las luces en nuestra vida cotidiana".
En palabras el artista afirmaba que“Podría traerle más vida y una nueva dimensión a sus pinturas si colocara esculturas frente a los cuadros“, así que se dio a la tarea de trabajar su idea con resultados asombrosos.
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